TV RITUAL DE PASO

La televisión está en una fase de separación. No se extingue, pero la TV se adapta para evolucionar y sobrevivir.

Roma, la ciudad imperio, fue por muchos años el centro de la civilización occidental. Bien se dice aún que “todos los caminos llevan a Roma”. Allí nació el concepto de entretenimiento tal y como lo seguimos viendo y viviendo en nuestros días, el espectáculo en la arena a la que convergen los públicos en masa para presenciar rituales considerados como diversión.

Gladiadores que en un circo, como el que aún existe y que conocemos como como el Coliseo Romano, daban su vida en combates sangrientos y feroces, muy al modo de lo que vemos en la te visión actual como UFC o boxeo los sábados en la noche en FOX Sports; Carreras de coches tirados por caballos, tan emocionantes que como si fuera Ben Hur hoy se llamarían F1 o Nascar en donde los caballos de fuerza son guíados por un piloto heroico.

Por su parte, el drama en vivo como espectáculo recreativo también parece venir de tiempos romanos, y es así como en poco o nada se diferencian las plazas romanas en las que se veían asesinatos y castigo públicos con la hoy llamada “Reality TV” en la que también presenciamos linchamientos y romances por igual.

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Pareciera entonces que poco o nada ha cambiado el concepto de las llamadas audiencias, entendidos como públicos vulgares (del latín vulgum, es decir, masivos y populares) que son proclives a presenciar el drama y la acción física como contenidos que exhibidos en un medio les producen placer. Este era el devenir del llamado show bussines o mundo del entretenimiento, pero la llegada de la era tecnológica o postmodernidad habría de cambiar la manera de ver el mundo.

La TV se adapta para sobrevivir

La televisión, reina de los medios siglo XX, si bien no pierde vigencia sí parece perder relevancia en lo concerniente a la masividad y su capacidad de convocatoria popular.

La llegada del internet y la intromisión de la tecnología portátil junto con la aparición del mobile hicieron que entrásemos en una etapa de separación, dentro de un gran ritual de paso colectivo en el que la sociedad deja atrás la manera convencional de vivir y entender el mundo. En un mundo de cambios cada vez más rápidos y radicales, la televisión así como le sucedió al imperio romano debió ver como los públicos eran permeados por cada vez más mensajes y más puntos de vista de los individuos y las culturas a expensas de la llamada globalización.

En los medios de comunicación ,ya hacia finales de los años 90 se comenzó a hablar de la llamada “atomización” que no es más que la diversificación de las audiencias que en los medios traen como resultado el agotamiento del espectáculo masivo y por consiguiente la caída de las mediciones tales como el rating en la televisión o la lecturabilidad en los diarios y revistas impresas.

De los llamados “target group” e incluso de los públicos a los que se les ofrecía contenidos de comunicación en virtud a su nivel socio-económico pasamos casi de súbito a hablarle en discursos especializados y lenguajes muy distintos a las audiencias que son grupos de afinidad ya no tanto por su capacidad de compra o edad, sino por sus intereses ideológicos y estilos de vida. Como ejemplo de esto, los colombianos pobres o ricos, hombres o mujeres, niños o adultos, urbanos o rurales pueden ser una gran masa; pero si se considera cuáles de ellos son seguidores del automovilista Juan Pablo Montoya se encontraría ya una audiencia especializada cuya diferencia con otras no es la capacidad de pago sino la capacidad de soñar con la victoria superando a los competidores.

coliseum
Durante la producción de la serie web “Rituales de Paso” visitamos el Coliseo Romano y otros escenarios europeos.

La consecuencia natural a la globalización fue la sobreoferta de medios y contenidos. Solo véase la oferta de canales en cualquier sistema de tv por suscripción. Se diría entonces que la TV se separó de las grandes audiencias para concentrarse en la oferta de contenidos para nichos o segmentos de interés temática. De 2 canales en TV en los años 80, un colombiano pasó a disponer de 120 canales por cable en la primera década del siglo XXI.

Con la diversificación de las audiencias vino también la atomización del gasto publicitario. Lo que antes se repartían 2 canales privados y 3 públicos, ahora se lo reparten 120 canales entre públicos, privados e internacionales. Por esta razón, algunos críticos se atreven a pensar que los 2 canales privados de TV en Colombia harán lo imposible por no permitir la aparición de un tercero que les ponga en riesgo sus ingresos de duopolio.

Rituales de paso. #Separación

Pero… los imperios tienen su final y no son eternos. Aunque se dice que Roma es la ciudad eterna, hoy el imperio romano no existe más.

Así entonces, pareciera que asistimos a la separación entre la TV convencional y la TV postmoderna. Una TV que hoy no tiene que es el medio principal de las campañas publicitarias en virtud a que los medios digitales que permiten la interacción, las redes sociales y la llamada ciudadanía móvil han puesto de presente que la pantalla de la TV es una más dentro de un ecosistema de pantallas entre las que cobran mayor relevancia las de los celulares, tabletas, dispositivos portátiles y computadores de todo tipo. Incluso la vía pública, o publicidad exterior, está mutando a ser un bosque de pantallas en las ciudades.

El analista de televisión y experto académico Omar Rincón escribió en su columna del diario El Tiempo “Cada uno tenemos razón. Y esto ha hecho fácil hacer los medios hoy: todos reproducen las oralidades. La tele, la radio, el tuit, el Facebook, el WhatsApp… Los medios son el megáfono de las redes. Ya no se cuentan historias.”

Sin entrar a analizar lo relativo a la manera de contar historias y a los mensajes que llevan los medios hoy, tema tal que daría para escribir mucho y muy seriamente,  lo cierto es que la televisión como medio único o arena de los gladiadores ya no es lo que fue.

Parece ahora ser una caja de resonancia y apoyo para los esfuerzos publicitarios que se apoyan en la capacidad multimedial e interactiva de las redes sociales. Los presupuestos e inversiones crecen en los medios digitales mientras la inversión en televisión y en impresos cede terreno. Esa es la tendencia y los anunciantes ya lo tienen claro.

Un ecosistema implica competencia entre los individuos pero también es cierto que la cooperación entre especies facilita la supervivencia. La TV debió adaptarse y cambiar para sobrevivir, entendiendo que si quiere evolucionar es necesario cooperar con las otras especies del ecosistema mediático.

Para cambiar y triunfar hay que entender que es necesaria la separación con el pasado.

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