La discriminación es una práctica que consiste en dar un trato desfavorable o de desprecio inmerecido a determinada persona o grupo de personas.

Aún hoy muchos son aún víctimas de la discriminación por alguna de sus características físicas o su forma de vida. El origen étnico, el género, edad, discapacidad, condición social o económica, condición de salud, el embarazo, lengua, religión, opiniones, preferencias sexuales, estado civil y otras diferencias suelen ser excusas que generan un motivo de distinción, exclusión o restricción de derechos.

Las marcas deben generar comunicación incluyente.

No es posible pensar en democracia, y por ende en desarrollo, si no hay comunicación de y para todos. La comunicación es la herramienta para llegar hacia la inclusión. A este respecto, dice la 9na Mesa Redonda de las Naciones Unidas sobre Comunicación para el Desarrollo “La capacitación de profesionales necesita ser apoyada con el objeto de empoderar a los mismos y permitir una profesionalización futura en este campo”.

El experto comunicólogo Italo Pizzolante afirma “las prácticas empresariales que incluyen a la población con poco recursos en calidad de consumidores, distribuidores y productores, con el fin de aumentar sus ingresos o mejorar sus medios de vida, sin dejar de generar crecimiento para las empresas; hacen que se pueda armonizar mi interés con el del otro para generar confianza”

La publicidad inclusiva no solo permite una mejor conexión con el “mercado de la discapacidad”, sino que también corrobora las estrategias empresariales en materia de discapacidad y fortalece la cultura empresarial inclusiva. Las empresas visionarias están incorporando a personas con discapacidad en sus mensajes y campañas de comercialización principales.

Cada vez son más las empresas que tratan de generar oportunidades de empleo para personas con discapacidad y de crear culturas empresariales inclusivas. Al hacerlo, las empresas también deben evaluar si sus estrategias de comunicación y comercialización externas refuerzan o, si por el contrario, socavan sus objetivos inclusivos internos.

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A nivel interno, la inclusión continua de personas con discapacidad en la publicidad principal demuestra los valores de la empresa en torno a la diversidad y genera confianza entre los empleados con discapacidades. Este es un aspecto importante para atraer talento y garantizar que los empleados se sienten acogidos, valorados y preparados para compartir sus discapacidades con el propósito de que estos y sus empleadores puedan beneficiarse de los ajustes en el lugar de trabajo, que son esenciales para aumentar la productividad.

A nivel externo, la inclusión de la discapacidad en la publicidad conecta a las empresas con clientes con discapacidad, que representan un mercado internacional con un tamaño estimado equivalente al de China: 1300 millones de personas y 1,2 billones de dólares estadounidenses en ingresos anuales disponibles. Los familiares y amigos de las personas con discapacidad suman otros 2300 millones de potenciales consumidores. Juntos, controlan más de 8 billones de dólares en ingresos anuales disponibles.

Al mismo tiempo, representar a las personas con discapacidad en la publicidad tiene el potencial de cambiar las actitudes y los estereotipos de la sociedad, minimizar los obstáculos y elevar las bajas expectativas de las personas con discapacidad, todo ello con grandes beneficios económicos, sociales y sanitarios.

Si bien la publicidad “temática”, centrada en la discapacidad en sí misma, puede ser útil para mostrar iniciativas de accesibilidad o productos específicos para la discapacidad, su objetivo es más limitado.

Según businessanddisability.org, “la publicidad inclusiva, que incorpora a personas con discapacidad en imágenes y mensajes “de manera secundaria” como parte de la comunidad en general, cuenta con un potencial económico y social más amplio, y se incorpora con mayor facilidad a las estrategias de comercialización de “compromiso continuo”, a menudo consideradas como una ampliación de las iniciativas existentes de comercialización en pro de la diversidad.”

El mismo artículo señala que “en lugar de resaltar la discapacidad, la publicidad inclusiva la naturaliza, lo que deja poco margen a las críticas por “oportunismo en torno a la discapacidad”: una sensibilidad percibida para algunas empresas”.

“La diversidad es una decisión inteligente porque genera más negocio y abre nichos de mercado, pero hay que ser coherentes y vivirla desde dentro. Promoviendo la igualdad de género en las publicitarias ganamos todos. Dado que la publicidad tiene un gran potencial en la promoción de actitudes igualitarias en nuestra sociedad, es necesario que esté a la par con la misma, y hasta más adelantada” expresa a su vez la experta Virginia Perdomo en un artículo publicado por el portal Roastbrief.

La inclusión es un deber de anunciantes, agencias y medios. Y los mensajes deben ser incluyentes a fin de ser responsables con la sociedad.

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