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Comparto un interesante artículo que encontré en el portal expansion.com. Me atrevo a añadir en cursivas mis comentarios y apreciaciones entorno a su contenido. 

La tecnología cambiará el modo como se gestionan las áreas de finanzas en las organizaciones, aumentando su eficiencia y productividad.

Se está transformando la organización financiera de las empresas. Así, este área evolucionará, dejando de ser un centro de control de gastos, contabilidad y presentación de informes para convertirse en un motor que generará valor para el negocio, según el estudio Finanzas 2020, elaborad por Accenture Strategy, que recoge un nuevo modelo de finanzas en el año 2020 a través de la digitalización. Este informe señala que la organización financiera digital del futuro supone un cambio radical.

Tecnologías como el big data, el cloud y la robótica contribuirán a una mayor agilidad y eficiencia de la función financiera, ya que su aplicación reducirá el tiempo dedicado a los procesos tradicionales, aumentando la productividad. También recortará el tiempo destinado a elaborar informes permitiendo focalizarse más en el análisis, la toma de decisiones y la gestión de riesgos, creando valor para la organización, además de suponer un cambio en la empresa y de tener impacto en las personas.

Vale la pena comentar aquí, que la eficiencia debe traducirse no solo en función de los procesos productivos y trámtites financieros, sino en términos del costo-beneficio en función de las personas que constituyen las organizaciones. Eliminar tiempos de desplazamiento, como lo facilita el teletrabajo y la movilidad, debería verse acompañado de una nueva mentalidad que simplifique trámites y pasos que por lo general acostumbran ser mandatorios y en últimas se convierten en eternos paradigmas de atraso, barrera para la innovación y frenos para la implementación de soluciones. Lo verdaderamente rentable en estos nuevos paradigmas de producción debe reflejarse en crear valor para las personas y enriquecer la calidad de vida del individuo y su entorno social y familiar. En tiempos veloces no podemos seguir supeditados a la tradición de procesos lentos. Sincronía, ese es el concepto que exige el nuevo mundo digital a las estructuras corporativas. 

A medida que se afiance este modelo, el papel de los directores financieros tiene que cambiar. De hecho, han ido ganando influencia en el negocio en los últimos años. Así, el 73% cree que su implicación en la planificación estratégica es ahora mayor que hace dos años. La organización financiera digital acelerará esta evolución del financiero, que dejará de ser un experto en costes para convertirse en un arquitecto de valor para el negocio. Sin embargo, este proceso no será posible si las organizaciones no realizan tres cambios importantes que guiarán su evolución en los próximos años:un nuevo modelo operativo, una nueva tecnología y nueva forma de captar talento.

La digitalización está rompiendo los componentes tradicionales de las finanzas (procesamiento de operaciones, control y gestión del riesgo, generación de informes y análisis) y cambiará la forma en que está organizada el área financiera. El estudio señala que, en el futuro, debe estar conformada por tres grandes áreas. La primera, el centro de competencia analítica, donde no sólo se analizan datos financieros, también se evalúan tendencias de producto, clientes, costes y proyectos. La segunda, el área de servicios de negocio integrados, que presta asistencia a empleados, clientes y proveedores en todos los departamentos. Según Accenture, más del 80% de los servicios financieros tradicionales será realizados por equipos multidisciplinares en 2020. Y, la tercera, el centro de control y comunicaciones. Éste, que realiza labores de control, compliance y gestión del riesgo, es ágil, flexible y económico y los equipos especializados trabajan con procesos optimizados.

En este sentido, los individuos como sujetos centrales del diseño de las nuevas estructuras y procesos organizacionales, requieren también de experiencias de formación para el cambio y la toma de decisiones enmarcada en la obtención y procesamiento de la información en tiempo real. Perfiles clásicos de individuos eficientes pero no flexibles no tendrán cabida en el escenario de la economía digital. La versatilidad de pensamiento y la creatividad, incluso en entornos financieros en los que hoy no es o bien vista o muy usada, será el factor determinante en la competitividad empresarial. En torno a dicha competitividad, hay que decir que el término dejó atrás a la palabra competencia. En una economía colaborativa, pensar en la competencia de la manera tradicional es como pensar en la lucha del Quijote contra los molinos de viento. Ofrecer y generar valor centrado en las personas es de lejos un paradigma que ya se impone en el mundo y que de a poco va desplazando modelos estratégicos como los que planteaba Michael Porter en la segunda mitad del siglo pasado. 

PLATAFORMAS EN LA NUBE

Además, en la organización financiera de 2020, las plataformas en la nube serán la tecnología predominante en la generación de informes, planificación, previsión y analítica. Accenture estima que el 85% de los directores financieros tiene previsto aumentar su inversión en la nube, y más de un tercio cree que la inversión crecerá por encima del 25% en dos años. De esta forma, la tecnología multiplicará el poder de los sistemas de planificación de recursos para eliminar ineficiencias.

Los cambios en el modelo operativo y en la tecnología requieren también nuevos perfiles laborales. En el año 2020, lo más importante no será el talento financiero. Las compañías dejarán de buscar contables y titulados en MBA para contratar a expertos en estadística, científicos conductistas, economistas e, incluso, antropólogos, lo que aportará un nuevo valor a la profesión financiera, abriendo un sinfín de posibilidades para su evolución. La tecnología permitirá automatizar hasta el 40% de las tareas rutinarias en el año 2020, lo que significará que el personal financiero podrá dedicar más tiempo (un 75%, frente al 25% actual) a tomar decisiones, a la analítica predictiva y a la gestión del rendimiento.

El diseño centrado en lo humano también llega a tocar las estructuras y departamentos de la empresa que antes eran vistos como lugares  rígidos e inflexibles. Nuevos personajes harán, y ya lo están haciendo, que la tecnología sea una llave mágica que en buenas manos abra las puertas de la sostenibilidad empresarial. Bienvenido sea el cambio.