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La revolución tecnológica y social se vive en tiempo real, no es una promesa y sí una realidad. Adaptarse a los cambios implica flexibilidad. Las empresas que no sean plásticas y versátiles en tiempo real se rezagarán de manera inexorable. La única constante es el cambio.

El portal mexicano AltoNivel expone recientemente como la tecnología produjo la cuarta revolución industrial y ha llegado para transformar las formas de trabajo por lo que vaticina que la llamada Cuarta Revolución Industrial ”promete facilitar y hacer eficiente las actividades laborales con la inteligencia avanzada”.

Vientos de cambio

Es tal el panorama de vientos cambiantes, que en 1950, una empresa de Fortune 500 tenía un tiempo de vida superior a 50 años y hoy es 20 años, mientras que el Índice S&P 500 estima que para 2026 cerca de 50% de las empresas del selecto grupo desparecerán.

A este respecto el portal Hipertextual afirma “se espera que la industria 4.0, que comunica la realidad analógica antigua con la nueva digital, modifique plenamente el panorama productivo primero, con cuotas de productividad mucho más altas y mayor grado de control en el producto, y más tarde el laboral. Algunos expertos escépticos ponen en tela de juicio lo primero, afirmando que aún no se puede asegurar que la tecnología haya avanzado hasta el punto necesario de automatización. Sin embargo, sí se coincide en que los empleos no volverán a ser los mismos de antes”.

Forbes reporta que el Foro Económico Mundial estima la pérdida de 7.1 millones de empleos en los próximos cinco años en las principales economías del mundo. “Sin embargo, esta baja de empleos trae consigo la apertura de 2 millones de plazas nuevas que requerirán personas con diferentes habilidades.” Precisa.  Esto indica que la revolución implica un cambio radical en los paradigmas educativos y en la manera como las instituciones educativas deben asumirse frente a los nuevos seres humanos nacidos en entornos hipermediales y tecnológicos.

El Barómetro Global de Innovación arrojó que 90% de los directivos encuestados está de acuerdo en que  las empresas más innovadoras no solamente lanzan nuevos productos y servicios, sino que también crean nuevos mercados que no se conocían anteriormente.

“Ser disruptivo es el estándar de oro para ejecutivos y ciudadanos, pero sigue siendo un objetivo complicado para llevarlo a la práctica en las compañías”, añadió el estudio.

El otro 72% de los ejecutivos expresó que la cultura de los hackers ha emergido dentro de la creación de startups que ofrecen un nuevo modelo que afronta y desafía políticas y formas de trabajo existentes.

Un 81% de los ejecutivos dijo seguir luchando para conseguir ideas radicales, y sólo 24% siente que su empresa está funcionando de manera correcta y adaptándose rápidamente a las tecnologías emergentes, sintiendo la presión del “darwinismo digital’.

“Esta revolución no se vislumbra como un reto fácil, pero puede ser la oportunidad para que tu organización se instale de forma definitiva en la era digital” afirma Lucía Zamora, redactora de Forbes.

Las claves de la adaptación

AltoNivel cita al Reporte LAM, un estudio realizado en México, que bien puede extrapolarse a otras latitudes, en el que destacaca cinco factores clave que caracterizan los entornos de los negocios hoy. Estos son:

  1. Propósito y valor compartido

Las compañías más importantes del mundo se han enfocado a buscar valor económico para los accionistas y no se han preocupado por generar organizaciones duraderas.

“Empresas como Merck, Unilever, Nestlé y, en el caso de México, Laboratorios Grisi son ejemplos que hemos encontrado de organizaciones con propósito que han perdurado. Las cuatro tienen sus orígenes más de 100 años atrás y siempre han tenido como principal objetivo beneficiar a la sociedad y ven las utilidades como un resultado de perseguir su propósito”, dice el estudio.

En este sentido, un factor que podría acelerar un cambio de enfoque en las empresas es la generación millennial. La generación del milenio, como es conocido el grupo de jóvenes nacidos entre 1980 y 2000, trabaja por un propósito que no se enfoca sólo en el valor económico que puede aportar la empresa, sino en crear valor compartido y la oferta de oportunidades laborales flexibles y atractivas.

“Al incorporarse al mercado laboral y comenzar a formar parte de la Población Económicamente Activa (PEA), (los integrantes de la generación del milenio están dispuestos a invertir parte sus recursos (tiempo, esfuerzo, dinero) en solucionar los problemas sociales, a la vez que estas soluciones les ayudan a cumplir sus objetivos personales”, explica el estudio.

  1. Cultura y estructura organizacional

Los llamados millennial no son los más apegados a las firmas para las que trabaja. Cerca de 66% de los jóvenes del milenio se encuentran dispuestos a renunciar en 2020 a las empresas para las que labora, pues “consideran que su potencial no se aprovecha correctamente, no se sienten valorados o perciben que el único fin de la organización es generar utilidades”, comenta el reporte de LAM.

A nivel mundial las firmas no cuentan con una cultura organizacional que promueva el valor y el desarrollo de sus empleados, un hecho importante si se considera que la mayor parte que se siente identificada con la cultura ocupará una posición durante el tiempo que se considere parte fundamental de la organización.

“Además del propósito, la mayoría de los jóvenes buscan opciones laborales donde se les permita tener un balance entre su vida personal y el trabajo, puedan trabajar desde casa, sean evaluados en base a objetivos y no por horarios, tengan oportunidad de innovar y proponer mejoras y se les dé reconocimiento por su esfuerzo”, dice LAM.

Forbes México manifiesta sobre este ítem que “La cultura digital implica romper los mitos de accesibilidad, costos y seguridad de ésta. Se debe propiciar un ambiente de confianza para invertir en la tecnología. Esto sólo se logra a través de la información; de la implementación de prácticas exitosas a nivel mundial; de un cambio de pensamiento orientado hacia la evolución a través de la innovación”.

En adición a lo anterior, Forbes cree que las empresas necesitan certezas para operar, y que “la explosión de información, los mitos y los servicios de mala calidad generan cierto hermetismo; además, la operación cotidiana parece ser una barrera o un pretexto para la innovación. Hoy en día, el cambio es la única constante en las organizaciones. No usar tecnología no es sinónimo de que ésta no avance, es sinónimo de rezago y falta de competitividad”

  1. Implementación de la tecnología, movilidad y conectividad

Aquí es en donde la revolución tecnológica cobra sentido. Considerando que dos quintas partes de los millennials revisan sus smartphones constantemente en busca de nuevos mensajes y que el 55% usa servicios de mensajería instantánea para comunicarse con sus compañeros de trabajo, es esencial que las organizaciones comiencen a considerar las plataformas móviles para realizar sus tareas.

“El 86% de los millennials concuerda en que el contar con espacios de trabajo digitales es la clave que las organizaciones tendrán que usar para mantener a los empleados motivados. Es así que, a nivel mundial, 8 de cada 10 pymes planean desarrollar un promedio de cinco aplicaciones móviles que faciliten su interacción entre departamentos y con sus clientes o proveedores durante 2016, lo que les permitirá a sus empleados tener trabajo flexible y balance entre la vida laboral y personal”, dice LAM.

Las empresas se verán modificadas por el uso de la tecnología, lo cual incluye los propios espacios de trabajo por el uso de los dispositivos móviles.

  1. Diversidad y equidad

No hay un día que pase sin que sepamos que en algún lugar de nuestro planeta se cometió un acto de injusticia en contra de una de las minorías, y eso ha motivado a las empresas a realizar acciones que anteriormente no habríamos creído posibles.

Se estima que en Latinoamérica, sólo 3% de las mujeres ocupa puestos de toma de decisiones en las empresas, mientras que las cifras del Banco Mundial dicen que de 2010 a 2015 la participación femenina en el mercado laboral latinoamericano se incrementó en 15%.

5. Emprendimiento

La tecnología también ha motivado a las nuevas generaciones a emprender. Según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), Colombia ocupó el primer puesto, entre 54 que analiza esta entidad, en la intención de creación de empresa por parte de la población.

Reportes del Centro de Innovación BBVA indican que entre 144 países, Colombia ocupa el puesto 66 entre los más competitivos. En el punto de Factores de innovación y sofisticación, ocupa el 64, según el Reporte Global de Competividad del Foro Económico Mundial 2014-2015

Según el Global Entrepeneurship Report 2014 de Amway, en Colombia el 64% de los encuestados piensan que los emprendedores se hacen, mientras que el 35% piensa que se nace con el espíritu emprendedor.

Colombia ocupa el cuarto puesto en el listado de países con mayor número de emprendimientos innovadores en fase inicial, según el estudio “Apalancando la ambición y la innovación emprendedora” del World Economic Forum.  Los tres primeros puestos los ocupan Chile, Dinamarca y Sudáfrica.

En 2013, en Colombia se graduaron 13.026 personas en programas nacionales de formación profesional relacionados con TIC, según la Línea base de indicadores I+D+i de TIC :indicadores 2015 Colombia, MinTIC.

Aunque el panorama sea alentador, Forbes en un reporte expone que “si no existe una cultura que propicie de manera certera el uso de la tecnología, ésta no llegará –al menos en los países en vías de desarrollo– a la masificación. La dependencia de las grandes potencias se volverá eterna.”.